FECOR

+34 91 451 80 89

¿Cómo organizar las vacaciones para no ser estafados?

  • Los expertos de DAS Seguros recomiendan comprobar las condiciones generales de los contratos, así como las cláusulas de cancelación, a la hora de contratar cualquier servicio de viaje

 

Barcelona, 23 de junio de 2022. – Las consultas legales sobre ocio y turismo aumentan exponencialmente durante los meses de verano. El periodo vacacional, en el que se prima el tiempo de descanso y desconexión, puede llegar a traer consigo algunos inconvenientes, entre los que se encuentran los retrasos o cancelaciones, estafas o incumplimientos por parte de los alojamientos contratados, entre otros.

El contexto geopolítico y económico actual, agravado con la subida del IPC o la guerra en Ucrania, también ha dado lugar a un incremento en los precios de los alojamientos, así como del alquiler de vehículos y distintos transportes. Una situación en la que proliferan las estafas. Pero, ¿cómo se pueden organizar las vacaciones para no ser estafados?

Los expertos de DAS Seguros, la aseguradora especialista en seguros de protección jurídica, aseguran que comprobar las condiciones generales de contratos y asegurarse de las condiciones pactadas en las cláusulas de cancelación, cambio o reembolso a la hora de contratar cualquier servicio de viaje será fundamental. Sin embargo, en muchas ocasiones, los consumidores pueden encontrarse con ciertos fraudes. Para ello, es fundamental conocer cuáles son sus derechos.

En el caso de los alquileres vacacionales, por ejemplo, el consumidor puede encontrarse con alojamientos que no cumplen con las condiciones marcadas, que ya se encuentran habitados o incluso que la vivienda no exista.

En estas situaciones, es primordial ponerse en contacto con la Policía cuanto antes, para poder dejar constancia del problema mediante una denuncia y que sean los cuerpos del Estado quienes abran su propia investigación. Paralelamente al procedimiento penal que pueda derivarse de las acciones policiales, los expertos legales de DAS Seguros recomiendan seguir la vía de la negociación e intentar que el propietario realice la devolución del dinero de forma amistosa. Para ello, será fundamental contar con un abogado que realice un análisis del caso en concreto y aplique las medidas necesarias. En cualquiera de los casos, se recuerda que es muy importante mostrar pruebas documentales, como capturas de las conversaciones mantenidas por el propietario o el mismo anuncio del alojamiento turístico.

A su vez, en el caso de los traslados en los viajes, podemos encontrarnos con que la aerolínea, por ejemplo, nos informe que se ha producido un retraso en nuestro vuelo. En este supuesto, los expertos de DAS explican que debemos tener en cuenta que como pasajeros tenemos diferentes derechos. Estas competencias van desde la obligatoriedad de la compañía a ofrecer agua y comida durante la espera, hasta una compensación económica y, en algunos casos, incluso alojamiento gratuito. Ante la cancelación de nuestro vuelo, es necesario saber, además, que como consumidores podemos escoger entre la devolución del importe del billete o solicitar un medio de transporte alternativo.

En caso de daños, retraso en la entrega, perdida o destrucción del equipaje facturado, antes de dejar el aeropuerto debemos cumplimentar el Informe de Irregularidad del Equipaje (PIR) en el stand de la compañía. A su vez, es aconsejable presentar reclamación ante Atención al Cliente de la compañía para que se tenga constancia de la incidencia ocurrida.

Además, desde DAS indican que durante los meses de verano se intensifican las consultas a la hora de realizar cambios o anulaciones de reservas a espectáculos públicos o celebraciones. Por ello, también es aconsejable leer atentamente las cláusulas donde se especifica el procedimiento legal a seguir ante este tipo de situaciones.

Cabe recordar que sin documentación no hay reclamación. De esta manera, es preciso conservar siempre todos los recibos de facturas, presupuestos, resguardos, billetes, ofertas comerciales, garantías de compra o contratos con el número de localizador de los vuelos, por ejemplo.